Se levantó.
—Perfecto.
Álvaro la siguió hasta la puerta.
—Mamá, no quiero que pienses que no te queremos.
—Entonces no deberíais tratarme como alguien a quien esconder.
Desde el pasillo apareció Mateo, con los ojos húmedos.
—Papá dijo que la abuela tenía otros planes.
Carmen se agachó y lo abrazó.
—Tú no has hecho nada, cariño.
Al salir, Álvaro preguntó:
—¿Dónde vas a pasar Nochebuena?
Carmen lo miró con una calma nueva.
—Con mi familia.
Esa tarde volvió a su piso, abrió la carpeta beige y leyó de nuevo el nombre de la propietaria de una villa de 7 dormitorios frente al Mediterráneo, en Marbella, comprada al contado por 6.400.000 €.
El nombre era el suyo.
Y entonces empezó a hacer llamadas.
